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Stiven Valerio / Seminarista de II de Formando Pastores al Estilo de Jesús.

“Una vez realizada mi confirmación comencé a servir”

Nací un 18 de enero de 1993 en el Hospital de Heredia y en estos 28 años cada una de las experiencias vividas han sido tan desconcertantes como alegres. Mi infancia se desarrolló en la hermosa parroquia de San José de la Montaña, Heredia, donde actualmente viven mis abuelos paternos, tíos y gran parte de mi familia; aprecio mucho este lugar por ser el primero en mi experiencia de fe y vida.

Estudié en la escuela Arturo Morales Gutiérrez hasta junio del 2004, pues luego de la separación de mis padres me vine con mi madre y hermana para Pérez Zeledón, donde viven mis abuelos maternos y la otra parte de mi familia. En El Roble de Pérez Zeledón terminé mi escuela, luego terminé noveno año en el Unidad Pedagógica Dr. Rafael A. Calderón G. y obtuve mi Bachillerato en el Liceo Unesco. 

En cuanto a la vivencia de la fe, siempre fui una persona cercana a la Iglesia y al servicio de los demás, una vez realizada mi confirmación comencé a servir como catequista, miembro del consejo de pastoral y hasta me enviaron Ministro Extraordinario de la Comunión, todo esto en la comunidad de El Roble, donde comenzó a germinarse la vocación sacerdotal. 

Fue después de algunos noviazgos y servicios en la Iglesia, que la inquietud va tomando más forma, un proceso lento de enamoramiento por parte del Señor que culminará en la respuesta positiva a su invitación. Sin culminar, estudié Ingeniería en Sistemas en la Universidad Nacional, pero como todo lo anterior, era algo que no terminaba de completar la felicidad que encontraba al servir al Señor en los demás. Fue por eso que en un curso donde nos preguntaron: “¿Cómo se ven en 30 años?”, yo sin dudarlo dije: “Sacerdote”.

Tomada la decisión de responderle a Dios, hablé con mi padre espiritual, el Pbro. Alexis Madrigal Ramírez, quien me confirmó la invitación a abandonarme en el Señor e iniciar el proceso formativo, poniendo en manos de Jesús mis 5 panes y mis 2 peces para que Él hiciera la multiplicación, así como aquel muchacho del evangelio de Juan 6, 9. Y así lo hice, comenzando por poner todo en manos de Dios, mis fortalezas, pero también mis debilidades, dejando que Él multiplique todo eso en favor de su Iglesia. 

Inicié el proceso en el centro vocacional Casa Santa María, en Pérez Zeledón y el 14 de febrero de 2016 ingresé al Seminario Nacional, en la sede de la Garita. Actualmente me encuentro ya en mi VI año de formación sacerdotal, en el II año de Formando Pastores al Estilo de Jesús (Teología), admitido como candidato a las Órdenes Sagradas y con toda la confianza puesta en Dios que siempre va por delante y en la Virgen María, Rosa Mística y madre de los sacerdotes. 

Quiero animar e invitar a cada joven, hombre o mujer, que tiene en su corazón la mínima inquietud de servir al Señor, para que dé una respuesta confiada a esta invitación que Dios hace, el camino podrá percibirse largo y difícil, pero la satisfacción que se encuentra es única y si viene de Él, sin duda la llevará a feliz término. Cada momento, como dije al inicio es desconcertante, pero al mismo tiempo lleno de alegría y de paz. Entrégale al Señor tus cinco panes y tus dos peces y él hará la multiplicación. Dios les bendiga.

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